Registrado: 09 Ene 2007 Mensajes: 102 Ubicación: Por los alpes.
Publicado: Lun Mar 26, 2007 7:12 pmAsunto: Guerra Austro-Prusiana
La Guerra de las Siete Semanas, o Guerra Austro-prusiana, fue un conflicto militar entre Austria y Prusia. Esta guerra tuvo su orígen en la rivalidad entre estos dos poderes que pugnaban por conseguir la hegemonía en las tierras germanicas. Prusia venció y se convirtió en el Estado hegemónico de Alemania.
En 1864, Austria y Prusia estuvieron aliadas en la Guerra de los Ducados. De acuerdo con lo establecido en la Convención de Gastein que puso fin a ésta, el ducado de Holstein quedó bajo dominio de Austria, y los de Schleswig y Lauenburg bajo el de Prusia, pero ninguno de los dos países quedó satisfecho con el acuerdo.
En octubre de 1865 en Biarritz, el canciller prusiano Otto von Bismarck obtuvo de Napoleón III que Francia se mantuviera al margen de un previsible conflicto austro-prusiano, mientras que Prusia se comprometía a apoyar al Reino de Italia para conseguir la anexión de Venecia. Napoleón III pensó que el conflicto sería largo y le brindaría la oportunidad de actuar de mediador y tal vez conseguir ventajas territoriales. El emperador se comprometió a mediar ante los italianos, lo que se consiguió con la alianza ofensivo-defensiva contra Austria firmada en abril de 1866.
El canciller Bismarck entorpeció deliberadamente la gestión de la administración austriaca de Holstein y envió tropas a ese ducado cuando Austria protestó ante la Dieta de Frankfurt (asamblea de la Confederación Germánica) después de asegurarse la neutralidad de Rusia, y contando con su alianza con el reino de Italia.
Baviera, Hannover, Hesse-Kassel, Sajonia, Württemberg y otros estados germanicos menores, apoyaron a Austria. Austria declaró la guerra el 14 de junio de 1866 y el ejército de Prusia conquistó Hannover y Hesse-Kassel, invadió Bohemia y Sajonia, para luego, el 3 de julio derrotar al ejército austriaco en la batalla de Sadowa o Königgrätz (hoy territorio Checo) gracias a la maniobra del general Helmuth von Moltke. La movilidad de las tropas prusianas, gracias a la red ferroviaria, resultó decisiva para la obtención de la victoria.
Otra ventaja de los prusianos fue que reemplazaron las armas de carga por la boca por fusiles Dreyse, que se cargaban por la culata (retrocarga). Fueron puestos a prueba por primera vez en la guerra austro-prusiana. En la batalla de Sadowa los prusianos se tumbaban en el suelo y disparaban con sus fusiles Dreyse siete veces en el tiempo en que los austríacos, de pie, cargaban una vez y disparaban. El resultado fue el que podía esperarse.
Los italianos, aliados de Prusia, fueron derrotados por los austríacos en las batallas de Custoza y de Lissa. Pero el hundimiento austriaco en Sadowa el 3 de julio provocó que Austria tuviese que entregar Venecia a Italia. Los italianos querían seguir luchando contra los austriacos para tomar Trentino, pero Bismarck se opuso.
El 23 de agosto de 1866 quedó disuelta la Confederación Germánica, Prusia se anexionó Hannover y Hesse-Kassel; Austria cedió Holstein a Prusia, pagó indemnización de guerra y entregó Venecia al Reino de Italia. Prusia constituyó la Confederación de Alemania del Norte. Y debido al debilitamiento que padece Austria se crea en 1867 el Imperio Austro-Húngaro: la unión del Imperio de Austria y el Reino de Hungría.
Registrado: 09 Ene 2007 Mensajes: 102 Ubicación: Por los alpes.
Publicado: Lun Mar 26, 2007 7:13 pmAsunto:
Aquí hay un interesante artículo escrito por Alberto Bru. Este autor explica cuales fueron los motivos por los que los austriacos no disponían de fusiles de retrocarga en 1866. Aquí esta la dirección:
Edito: Parece que la dirección que he puesto no funciona. Así que voy a citar el artículo. Es este:
Armas inapropiadas
"A veces se acusa a los militares de planificar las guerras futuras como si se tratara de repetir guerras pasadas. Con todo, es el pasado el que proporciona la experiencia y la cuestión más importante es qué conclusiones sacan de ella los estrategas y cómo dejan que éstas influyan en sus decisiones. Los mandos austriacos de 186O, tras analizar las derrotas de Magenta y Solferino a manos de los franceses en 1859, sacaron una conclusión errónea. Sin tener en cuenta que el rifle austriaco Lorenz era superior a las armas francesas, consideraron que las cargas con bayoneta de la infantería francesa eran en realidad un sistema y no una necesidad, por lo cual adoptaron la Stosstaktik y redujeron la importancia de las armas de fuego e impidieron el rearme a tiempo de la infantería. La Stosstaktik reafirmaba la bayoneta como arma fundamental de la infantería, lo que conllevaba una acción ofensiva a ultranza. Los prusianos quedaron impresionados por la bravura de las tropas austriacas en la guerra contra Dinamarca en 1864, aunque tomaron nota de su elevada cifra de bajas. Los estrategas austriacos estaban entrando en una fase militar semejante a la de los franceses antes de 1914 y daban más importancia a la moral que al material. Y así como los franceses sufrieron por causa de su élan y su cran, los austriacos sufrieron en la batalla de Könnigrätz en 1866.
Se suele afirmar que los «fusiles de aguja» prusianos dieron la victoria a los soldados de Moltke frente a los austriacos en Könnigrätz, así como que de no haber sido por la parsimonia de los parlamentarios las tropas de Benedek hubiesen podido disponer también de esa arma. (Se refiere a Ludwig von Benedek que comandó a los austriacos en Sadowa). De hecho, ello nada tiene que ver con la realidad. Fueron el propio emperador Francisco José y los mandos militares quienes se opusieron a esa innovación. El «fusil de aguja» prusiano, el rifle de carga posterior Dreyse, era conocido en Austria desde 1849. Y como señala Hew Strachan, presentaba más ventajas que los fusiles que se cargaban por la embocadura. «El peso de la recámara situaba el centro de gravedad del rifle cerca del hombro, lo que aumentaba su precisión. Abarcaba una distancia de unos 800 metros. Pero su mejor cualidad era su capacidad de fuego, que podía llegar a las siete veces por minuto. »
En 1851 una comisión encabezada por el Feldzeugmeister Augustin llevó a cabo unas pruebas con veinte fusiles de aguja y los rechazó en función de los siguientes argumentos: «Aunque los fusiles de aguja permiten disparar con rapidez mientras no hay interrupción, esto no constituye ninguna ventaja real, ya que el fuego rápido sencillamente agotará los suministros de municiones»
Aunque algunos oficiales austriacos quedaron impresionados por el uso que los prusianos hicieron del fusil durante la guerra contra Dinamarca, el emperador declaró que la bayoneta era un arma más honorable que el fusil de carga posterior, con lo que se puso fin a las pruebas.
Hubo otras razones por las cuales los austriacos no lograron equipar a sus tropas con las mejores armas a su disposición. El fusil de carga posterior era un arma más compleja que el Lorenz y el nivel educativo del recluta medio era bajo. Sin embargo, una razón aún más poderosa fue la voluntad de los encargados de suministros de no vulnerar su monopolio trayendo equipamiento del exterior. El arsenal de Viena había recibido maquinaria nueva en 1862 y a la sazón era capaz de fabricar 1.000 rifles Lorenz cada día. Cualquier intento que realizasen las empresas privadas o extranjeras para cuestionar este monopolio se encontraba con la severa respuesta de que “las compañías privadas no tienen ni la experiencia ni los medios necesarios para responder a las necesidades del ejército.”
Fue el conservadurismo esencial de los militares lo que impidió que Austria dispusiese de fusiles de carga posterior en 1866. Un año antes, el Parlamento había aprobado conceder 130 millones de florines para gastos militares extraordinarios, pese a lo cual no se hizo nada para reequipar a la infantería hasta que fue demasiado tarde. Cuando la guerra contra Prusia empezó a ser segura, se produjo un desesperado intento de fabricar esos fusiles o de comprarlos en el extranjero, pero ya era demasiado tarde y los 5000 rifles Remington que se pidieron a Bélgica llegaron cuando la guerra estaba a punto de terminar.
El primer éxito austriaco frente a Prusia, el 27 de junio de 1866 en Trautenau, mostró ya a Benedek las escasas posibilidades de la Stosstaktik frente al superior armamento prusiano. Su única alternativa era cambiar su táctica en el último momento con la esperanza de diezmar a la infantería prusiana con el fuego de artillería antes de enviar a la infantería con sus bayonetas, pero el plan fracasó en Könnigrätz y las pérdidas austriacas, unos 40.000 hombres, fueron enormes. La incompetencia de los estrategas austriacos al no suministrar el armamento adecuado les hizo enviar a su ejército a una batalla que tenía pocas posibilidades de ganar."
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